El peor momento para encontrar un error en tus cuentas es después de haber presentado. Una factura rechazada, un cliente sin NIF, totales que no cuadran, son problemas pequeños que se convierten en multas, correcciones y estrés en cuanto Hacienda entra en juego.
La auditoría con IA de Facturaz existe para detectarlos mientras todavía son pequeños. Antes de una fecha límite, GestorIA revisa tus facturas, gastos y contactos, y te dice, en lenguaje claro, exactamente qué hay que corregir y cuánto dinero está afectado. Luego te lleva directamente a cada problema.
Es como tener a alguien que repasa tus deberes antes de entregarlos, solo que tarda segundos y nunca se salta lo aburrido.
Cómo es una revisión
Abres la auditoría, eliges el trimestre y Facturaz lo analiza todo. En un momento obtienes un resumen claro arriba:
- Cuántas incidencias críticas (cosas que causarán un problema real si presentas tal cual)
- Cuántas advertencias (cosas que deberías mirar)
- Cuántos elementos informativos (menores, conviene saberlos)
- El importe total afectado, para que veas el peso financiero de un vistazo
Luego GestorIA te escribe un resumen breve y humano. No un muro de códigos, sino una explicación de verdad: qué está mal, qué importa más y por dónde empezar. Algo así como: tienes cuatro incidencias críticas en facturas rechazadas, dos de ellas con totales que no cuadran con sus líneas, además de un cliente sin NIF que bloquea tu presentación; empieza por corregir estas dos facturas y luego el NIF que falta.
Debajo, cada incidencia aparece individualmente, agrupada por tipo, para que puedas resolverlas una a una.
Los problemas que detecta
Son exactamente las cosas que hacen que a un negocio le multen o le bloqueen, y exactamente las que es fácil pasar por alto a simple vista.
Facturas rechazadas por Verifactu
Una factura puede ser rechazada por el sistema, a menudo porque algo en ella no está bien. Una factura rechazada que crees que se cursó es una trampa silenciosa. La auditoría saca a la luz todas, para que nada falte sin que te enteres en tus registros.
Totales que no cuadran con las líneas
Si el total de una factura no es igual a la suma de sus líneas, los números están mal en algún sitio, y los números mal cuadrados van directos a tus modelos. La auditoría señala cada descuadre y te muestra la diferencia, para que lo corrijas antes de que llegue a un 303.
Clientes sin NIF
No puedes presentar bien con un cliente cuyo NIF falta. Es un pequeño hueco que bloquea trabajo real. La auditoría lista cada contacto y factura donde falta el NIF, para que lo persigas ahora y no a las 11 de la noche el día del plazo.
NIF duplicados entre tus contactos
El mismo NIF en dos o tres fichas de contacto distintas suele significar que un cliente se introdujo dos veces, lo que ensucia tu lista de clientes, y tus totales, más de lo que debería. La auditoría detecta los duplicados para que ordenes.
Números de IVA intracomunitario sin comprobar en VIES
Si tratas con empresas de otros países de la UE, sus números de IVA deberían ser válidos en el registro oficial de la UE (VIES). Un número sin comprobar o no válido puede dar problemas con cómo se trata la operación. La auditoría señala cada número de IVA intracomunitario que nunca se ha validado, para que los confirmes.
Facturas vencidas que siguen pendientes de cobro
No es un problema de cumplimiento, sino dinero que te deben. La auditoría lista las facturas que han pasado su fecha de vencimiento, para que cobrar siga en tu radar en lugar de escaparse.
Señala y propone. Nunca presenta por ti.
Esta es la parte importante, y es algo deliberado.
El trabajo de la auditoría con IA es encontrar problemas y proponer correcciones, con acciones de un clic que te ayudan a resolverlos. Lo que nunca hace es presentar nada en tu nombre ni cambiar tu situación fiscal sin ti. Tú revisas cada incidencia, tú decides, tú apruebas. La herramienta mira; tú decides.
Eso te mantiene firmemente al mando de tus propias cuentas. La auditoría te hace más rápido y más seguro, no coge el volante.
Por qué esto importa más de lo que parece
La mayoría de los errores fiscales no son dramáticos. Nadie se propone presentar mal. Los errores que cuestan dinero son los sosos: una errata en un total, un cliente cuyo NIF nunca se rellenó, una factura que todos dieron por cursada y no lo estaba. Se esconden a plena vista porque comprobarlos a mano es tedioso y fácil de saltarse cuando vas con prisa.
Una máquina no se aburre. Comprueba cada factura, cada contacto, cada total, igual, siempre. Así que lo que nunca pillarías un viernes por la tarde se pilla igualmente.
La recompensa es tranquilidad. En lugar de presentar y esperar, presentas sabiendo que tus cuentas se acaban de revisar de principio a fin y que los problemas se resolvieron.
Cuándo ejecutarla
El momento natural es justo antes de una fecha límite fiscal: una auditoría rápida, corriges lo que encuentra y presentas con la cabeza despejada. Pero es igual de útil como hábito mensual: una comprobación de cinco minutos para que las pequeñas incidencias no se acumulen en una grande al final del trimestre.
Sea como sea, es la diferencia entre encontrar un problema en tus términos, con tiempo para corregirlo, y encontrarlo en los términos de Hacienda, cuando ya te ha costado.
En resumen
La auditoría con IA convierte el "espero que mis cuentas estén bien" en "lo comprobé, y esto es lo que corregí". Revisa tus facturas, gastos y contactos, explica qué está mal en lenguaje claro, te muestra el dinero en juego y te lleva a cada corrección, dejando cada decisión en tus manos.
Detecta lo pequeño antes de que se convierta en lo caro.
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La auditoría con IA es una herramienta de revisión automática. Te ayuda a detectar y corregir incidencias en tus propios registros, pero no es un asesor fiscal profesional y no puede ofrecer asesoramiento fiscal profesional. Para asesoramiento sobre tu situación concreta, habla con un profesional cualificado.